CINEANDO DESDE JUNIO 2010
"Juro, por los fraternos Lumiere, que no he vuelto a pisar una sala fílmica con gente rumiando pop corn y aireando sus comentarios a decibeles indecibles. En mi casa, veo el film a mi manera, congelándolo, avanzando cuadro por cuadro, regodeándome con la cámara lenta, repitiendo escenas singulares, silenciando la banda sonora, adelantando secuencias prescindibles, fijándome en los créditos. Me proclamo, de esta forma, en editor de la película, versionándola cada vez que la contemplo, a la usanza de un dios voyeur que se divierte antologizando la vida de sus criaturas. Y en “Irreversible”, dirigida por Gaspar Noé, el flash-back más extremo que ha contemplado mi astigmatismo, debo apaciguar la cámara compulsiva que no es que maneja el plano inclinado, sino que boicotea nuestro equilibrio. Nos obliga a dilatar en exceso las pupilas, dada la ausencia de luminosidad allá donde el regista nos arrastra. Resiento, escudado en su discurso visual, el bochorno noeiano (¿neobíblico?), a mostrar las actividades intestinas de un club gay. Bipolarmente, la literatura funciona para disparar la ficción y explicitar sin más límites que los que el autor decida. El cine se ha hecho para ver –no me lo cuentes, muéstramelo– aquello que, temáticamente, se toca. Ya en el milenio pasado –1980– obviando al escatológico Saló de Pasolini, William Friedkin escandalizó plantando la óptica nítida de su cámara frente a las interioridades del submundo homosexual neoyorkino, sin escamotear especialidades sadomasocas en el “Cruising” interpretado por Al Pacino. Tercer milenio y el sexo sigue despertando un terror primigenio. Violencia, mostramos todo el repertorio y se peca por omisión. Pero la sangre menstrual catapulta repulsiones específicas. Pontificaciones aparte, Mónica Belluci, la protagonista, tiene las mejores tetas en pantalla. Fototrópicas. Soberbias. Obsesión freudiana que justifico por mi carencia de lactancia materna. Jennifer Conelly, anglostar de otros films medianos, el coño. Dark. Denso. Pasión espesa e insumisa. El vello púbico es pasto onírico. Y el clítoris, pistilo, escala cromática carmín, fucsia, deep purple. Para vampirizar. Nosferatu, Murnau, Kinski, Herzog, Malkovich. Bowie, Deneuve y Sarandon. Laboratorio fílmico contaminado de hematocritos. Yo soy coñófilo. Anaid, faloadicta, glandépata, escrotocrática, espermatófaga, hematóvoma, balanocéntrica".
GOLPES DE PIANO: relato ganador del Premio SACVEN 2005